jueves, 5 de noviembre de 2009

Biografía del Padre Juan Muzio


Padre Juan Muzio, el apóstol del Chubut


Por María del Carmen Alvarez



“Era muy bueno …” quienes lo conocieron dicen de él. Entregado por entero a los demás en una actitud humilde de servicio, el Padre Juan Muzio hizo del Evangelio una norma práctica de vida

Nació en Italia, en Frassi, un pequeño pueblito del valle del río Po, el 24 de mayo de 1866. Su familia se radicó en Uruguay, donde cursó sus estudios y preparación para el sacerdocio

En 1901 llegó a Rawson, donde lo esperaban las duras pruebas de su destino patagónico: la soledad, las inclemencias del desierto y la vida austera. Aunque durante los primeros tiempos rogó un traslado, se quedó por más de sesenta años.

En enero de 1906 inició su peregrinar por el territorio del Chubut, llevando a todos los rincones la palabra de Dios primero a caballo, y luego en carro y en auto. Fueron largas y penosas travesías en las que no faltaron la sed y el hambre, recorriendo puestos y las pequeñas poblaciones de entonces.

En un tordillo mañero galopaba las tardes de los sábados hasta Trelew para volver los domingos después del catecismo. Gracias a una donación se pudieron comenzar a construir una capilla y un colegio pero antes de concluir las obras se instaló definitivamente en la ciudad, en franco crecimiento.

El 6 de octubre de 1906 inauguró la parroquia María Auxiliadora y en marzo de 1907 comenzó a funcionar el colegio, inaugurado al año siguiente, con el nombre de Santo Domingo.

Fue su primer Director el Padre Juan, quien totalmente superado por la falta de maestros y de recursos presentó su renuncia en 1913 ... pero siguió al frente durante nueve años más.

Al terminar cada año escolar retomaba su labor misionera recorriendo centenares y centenares de leguas y no dejó localidad de la provincia sin visitar. Amigo de caciques y capitanejos y de los humildes pobladores de los campos, tan familiar se había hecho su nombre y su figura que durante muchos años después, para la gente del interior cualquier otro sacerdote era “el Padre Juan”.

Luego de dos años de celebrar misa en casas particulares o en el mismo hotel donde se hospedaba en Puerto Madryn, alquiló un galponcito sin piso para armar una capilla, que funcionó de 1909 a 1916. Ese año y gracias a su tenacidad se inauguró la primera iglesia, en el terreno frente a la plaza que él mismo había conseguido.

A mediados de 1923 los padres compraron un viejo Ford de remate que, a pesar de los obligados conocimientos mecánicos de manual o puro ingenio, más de una vez los dejó en medio de la pampa, a merced de los temporales de nieve, viento o lluvia.

“…El pobre misionero va caminando de casa en casa, de choza en choza, de toldo en toldo, cumpliendo los trabajos de su penoso ministerio, regenerando con las aguas del bautismo unos, fortaleciendo con la santa confirmación a otros, diciendo una buena palabra a estos y un buen consejo a aquellos . Cumplida en un lugar su misión, vuelve a emprender su interrumpida marcha en busca de almas …” escribió el Padre Juan en una vieja libreta de almacén en 1925.

Entre los años 1927 y 1939 misionó en una capilla rodante fabricada en Turín y adaptada a la ruda senda que debía transitar “… llena de matorrales y espinas!... de mallines, arroyos crecidos, cuestas empinadas con rocas. Ni bastaban las palas que llevábamos ni los parches … Ni la paciencia de tanto andar y andar”, comenta después de las primeras salidas.

Desde 1935, cuando fue trasladado el sacerdote estable, el Padre Juan viajó todos los sábados a Puerto Madryn para volver los lunes, tarea que cumplió hasta 1945, hasta los umbrales de sus 80 años.

En Gaiman se ocupó de la construcción de la iglesia, inaugurada en 1951 en un terreno donado en el que existía una casa donde durante muchos años se celebraron las funciones religiosas.

También fue el promotor de la construcción de la capilla de Esquel y cuando el crecimiento de la ciudad requirió una construcción más importante, junto a la piedra basal de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús se colocó un acta que la destina “a monumento al misionero salesiano en la persona del benemérito y venerado Padre Juan Muzio”.

Ya con 97 años, el 26 de mayo de 1963, asistió emocionado a la colocación de la piedra fundamental del nuevo colegio de Trelew que llevaría su nombre, pensado como un homenaje vivo donde resonaran voces de niños y jóvenes …

Al año siguiente comenzó a decaer su estado de salud por lo que fue internado en Bahía Blanca, y el 10 de octubre de 1964 entregó su alma al Creador. Un primer funeral se celebró en Puerto Madryn, cuyo templo resultó pequeño para albergar a tantos que querían despedirlo.

Una caravana acompañó sus restos hasta Trelew, donde una multitud nunca vista se reunió para exteriorizar sus sentimientos al desaparecido misionero.

Cuando 15 años más tarde fueron trasladados para su descanso definitivo a la Iglesia María Auxiliadora se renovaron las muestras de recuerdo y afecto al Apóstol del Chubut.



(Fuente consultada: Lic. Clemente Dumrauf, “P. Juan Muzio, el apóstol del Chubut”)

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